
Mantener todo seguro al usar calor infrarrojo cerca de sustancias químicas volátiles
Si trabajas en una línea de limpieza química, ya sabes el problema: los disolventes que se utilizan suelen ser inflamables o, peor aún, explosivos. Si añades una lámpara infrarroja estándar a esa mezcla, aparecen problemas. Las lámparas estándar pueden generar chispas o óxido de azufre, lo cual no es bueno para los compuestos orgánicos volátiles (COVs). Es una combinación peligrosa.
Para resolver esto, utilizamos cuarzo libre de óxido de azufre, junto con un sello hermético resistente. Es simple, pero efectivo.
El problema del óxido de azufre
Las lámparas infrarrojas de onda corta emiten radiación UV (específicamente alrededor de 185 nm), lo que provoca la división de las moléculas de oxígeno. Eso genera óxido de azufre. En un entorno de lavado químico, el óxido de azufre no solo causa tos; también puede desencadenar reacciones químicas indeseadas en los tanques. Para evitarlo, usamos envoltorios de cuarzo dopado que filtran esas longitudes de onda UV. De este modo, se obtiene el calor necesario para secar rápidamente, pero sin los efectos negativos del óxido de azufre.
Protección adicional
Una lámpara sin protección en una habitación llena de disolventes es un riesgo. No se puede dejarla expuesta. Por eso, sellamos nuestras unidades dentro de una cubierta hecha de cuarzo o vidrio, capaz de resistir los efectos de los productos químicos. Puedes pensar en ello como un muro físico entre el elemento calefactor y el aire circundante.
Para garantizar que esté hermético, utilizamos sellos de cerámica o epoxi de alta temperatura en los puntos de conexión. Esto evita que los vapores inflamables entren en la carcasa de la lámpara. Incluso si la lámpara se daña, ese sellado asegura que no haya arcos eléctricos que lleguen al aire exterior. Así, puedes estar tranquilo.
Compromisos y cómo manejarlos
Nada es perfecto. Al añadir esa cubierta externa, parte del calor se pierde. Notarás una ligera disminución en la eficiencia en comparación con una lámpara sin cubierta. Pero no es un problema grave. Simplemente puedes aumentar la potencia de la lámpara o acercarla un poco más a las piezas que se van a calentar.
Algunos consejos para la instalación: Asegúrate de que los soportes de montaje estén conectados a tierra. Un sistema de tierra incompleto en un entorno químico puede causar descargas eléctricas. Además, acostúmbrate a revisar los sellos cada seis meses. Los vapores cáusticos pueden dañar la cubierta externa con el tiempo, y es importante detectarlo antes de que se convierta en un problema.