
Controlar la temperatura en su fábrica inteligente
Si está construyendo una fábrica inteligente, seguramente ya se ha dado cuenta de que los sistemas de calefacción tradicionales ya no son suficientes. No se puede utilizar equipamiento obsoleto para operar una planta de alta tecnología basada en datos. Se necesita algo que realmente sea capaz de mantener la temperatura estable.
Aquí es donde entra en juego la radiación infrarroja. Es, simplemente, la forma más rápida de calentar las obleas hasta la temperatura deseada. Por lo tanto, es la solución ideal cuando se quiere mejorar el control térmico.
Cómo funciona la radiación infrarroja
Lo que pasa es que utilizamos emisores de ondas cortas de infrarrojos, ya que no generan interferencias. A diferencia de la convección, que consiste básicamente en calentar el aire, la radiación infrarroja envía energía directamente a la superficie de la oblea. Sin intermediarios. Como no se pierde tiempo calentando todo el interior de la cámara, el proceso de calentamiento es extremadamente rápido. De este modo, se ahorra energía y tiempo.
Hacerla “inteligente”
Cuando la gente habla de “integración digital”, suele sonar como un argumento de venta. Pero en la práctica, significa simplemente la existencia de un ciclo de retroalimentación que funciona realmente bien. Construimos estos sistemas para que puedan comunicarse directamente con los controladores PLC. Estos últimos monitorean la temperatura en tiempo real y ajustan la potencia utilizada. El resultado? La temperatura se mantiene estable dentro de un margen de ±1°C. Esto es muy conveniente, ya que no hay necesidad de preocuparse por que las obleas se deformen o que la activación de los dopantes sea desigual. La temperatura permanece constante.
Los problemas técnicos y cómo solucionarlos
No todo es magia. Los arrays de radiación infrarroja de alta densidad generan una gran cantidad de calor. Si no se tiene cuidado, ese calor se distribuye por todo el chasis de la fábrica. Si el sistema de refrigeración no está preparado para manejar esa carga de calor, la temperatura base comenzará a fluctuar. Es frustrante. Para evitar esto, utilizamos soportes con baja conductividad térmica. De este modo, se crea una “pared” entre el calentador y el marco de la fábrica, permitiendo que el calor permanezca donde debería estar.
¿Por qué cambiarlos?
Sustituir esos calentadores resistentes por unidades de radiación infrarroja no solo acelera el proceso, sino que también libera espacio. Son sustitutos ideales. Se pueden reducir los tiempos de calentamiento en un 60%, lo que significa que el equipo pasa menos tiempo inactivo y más tiempo produciendo. Para cualquier ingeniero que quiera modernizar sus procesos, es probablemente la solución más sencilla.