
Controlar la temperatura adecuadamente en la fabricación de biosensores
Fabricar biosensores es una tarea delicada. Se necesita una cantidad exacta de calor para curar los polímeros y evitar que las capas químicas sensibles se dañen. Si se trata de una fábrica moderna, no se puede depender de métodos aproximados. Es necesario contar con una fuente de calor que responda rápidamente a las instrucciones del controlador PLC, en cuestión de milisegundos.
Por eso recurrimos a lámparas de infrarrojos de alta densidad. En lugar de perder tiempo calentando toda la cámara (lo cual es lento y complicado), estas lámparas emiten calor directamente donde es necesario.
El truco para un calentamiento rápido
Los sustratos de los biosensores no retienen mucho calor. Si no se tiene cuidado, se puede superar la temperatura deseada y arruinar todo el proceso de producción. Para solucionarlo, utilizamos diferentes longitudes de onda. Al alternar entre ondas cortas y medias, podemos dirigir el calor hacia el espectro de absorción específico del material biológico utilizado. Esta es la mejor manera de asegurar que la superficie quede completamente curada sin que el sustrato se deforme.
Dejar atrás las conjeturas
Una fábrica “inteligente” es, en realidad, simplemente un sistema con un bucle de retroalimentación eficiente. No basta con conectar una lámpara y esperar lo mejor. Los sistemas de infrarrojos se combinan con controladores PID y pirómetros para obtener lecturas en tiempo real de la temperatura de la superficie. Estos datos permiten ajustar la potencia de la lámpara según sea necesario. Esto está muy lejos de los métodos antiguos, en los cuales había que confiar únicamente en la suerte.
Las limitaciones de este método
Las lámparas de infrarrojos de alta potencia son excelentes, ya que generan mucho calor en un espacio reducido. Pero hay un problema: todo ese calor ejerce mucha presión sobre los cables y la carcasa de la lámpara. Si intentamos acortar el tiempo de calentamiento aumentando demasiado la potencia, los filamentos se quemarán antes de lo esperado.
Se trata de un equilibrio delicado. Hay que ponderar la velocidad de producción contra la frecuencia con la que se necesitan reemplazar las lámparas. Y, por supuesto, es importante asegurarse de que la ventilación esté adecuada, de lo contrario, se pueden dañar los componentes electrónicos.
Si todavía se utilizan calentadores tradicionales, hemos diseñado sistemas que pueden reemplazarlos fácilmente. Así, se puede pasar a un sistema digital sin tener que desmontar todo el equipo y empezar desde cero.